18/07/2012
JORDANIA: UMM QAIS/JERASH
Tras poder dormir
por primera vez 7 horas seguidas, y
olvidando los problemas del día previo, empezamos nuestra expedición por las
ruinas grecoromanas. Un taxi nos lleva del centro de Irbid a la estación de autobuses del norte
(1 JOD) donde cogemos un bus dirección Umm Qais (0,5JOD/pers) .
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| Umm Qais: Teatro del este. |
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| Jerash: Arco de Adriano |
Esta población
jordana posee una ruinas romanas (entrada 3 JOD/pers) mal
conservadas, a excepción del Teatro
Este, que está casi íntegro y es realmente bonito. También tiene un mirador des de el que se ve el mar de Galilea (pertenece
a Israel), muy a lo lejos. En Umm Qais
empezamos a observar la gratitud y familiaridad de la gente de este lugar, ya
que nos invitan en 2 ocasiones a tomar té con ellos e incluso a ir a su casa
para tomar café.
Tras la decepción
por las ruinas (ya que nos esperábamos que estuvieran mejor) pero con la
amabilidad de su gente, marchamos rumbo a Jerash, teniendo que coger un total
de 3 autobuses para llegar a nuestro destino (3 JOD en total). Realizamos una
comida rápida de Falafel (0,5JOD), compramos agua porque el día está siendo
realmente caluroso, y decidimos tomar un poco de fruta para aliviar esta
sensación de sed contínua. Decidimos tomarla en un puesto callejero, junto a
las ruinas. Tras preguntar el precio del melón ( 3kg/1 JOD), pedimos que nos
pese uno pequeño y si es posible que lo corte. El frutero nos ofrece asiento dentro de su tienda, a la
sombra, mientras lo prepara. En ningún momento lo pesa y cuando nos lo ofrece
dice que es un regalo. Muy sorprendidos le damos las gracias y nos dice que
volvamos cuando acabemos de ver las ruinas.
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| Jerash: Teatro del este. |
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| Jerash: Forum |
Las ruinas
grecoromanas de Jerash (8JOD/pers)
ofrecen todo lo que esperábamos, empezando la sorpresa con el gran arco
de Adriano, y siguiendo con el resto de
edificios como su teatro, el foro e incluso la calle principal (cardo maximus).
Lo único que estropea, en cierta manera, esta aventura es el calor extenuante
del medio día (casi 42ºC); por lo que
recomendamos muchísimo ir a ver estas
ruinas, pero si es posible aconsejamos visitarlo a primera hora de la mañana.
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Jerash. Puesto callejero de fruta.
Marc con nuestro nuevo amigo. |
Tal y cómo
habíamos quedado, volvemos a pasar por el puesto callejero, obteniendo una
sonrisa nada más reconocernos. Esta vez decidimos tomar una sandía para saciar
la sed, y nuevamente Ahmed (así creemos
que se llamaba) nos ofrece asiento, nos prepara la sandia (que esta deliciosa) y nos dice que nos la regala. Intentamos comunicarnos
con el idioma universal :”los signos”, ya que no sabe inglés. Nos ofrece té y nos invita a cenar y dormir en
su casa. Tras la agradable sorpresa y mostrarle nuestra gratitud, le explicamos
que tenemos el equipaje en un hotel en
Irbid y que no podrá ser, quedándonos con el deseo de haber podido compartir
una cena junto a una familia jordana.
Por la tarde, vamos en busca del autobús para ir a Irbid.
Tras buscar la estación sin éxito, se detiene una furgoneta cuyo conductor se
ofrece a llevarnos gratis a un sitio donde podremos coger el autobús. Una vez
allí para un taxi compartido y tras regatear un poco el precio, nos lleva a
Irbid (1 JOD/pers). Nos deja en la estación del sur de Irbid, donde preguntamos
a un transeúnte como ir al centro andando
ya que es pronto y el calor ya no es tan intenso. El señor explica que el
centro está lejos, y que él también quiere ir hacia esa dirección cogiendo un
taxi. Nos invita a cogerlo con él y, una vez en el taxi, nos ofrece ir a su
casa a tomar un té. Nos presentamos, él se llama Tarek y nos presentó también a
su mujer. Nos explican que son palestinos, así como su historia personal y la
de su tierra (Palestina). Es muy agradable y ameno hablar con ellos
(básicamente con Tarek) y compartir historias y sentimientos.
Justo cuando nos
íbamos llega a casa de Tarek su hermano menor (Kais), que se ofrece a
acercarnos al hostel.
Como veis, ¡¡un día completo!! Hemos podido visitar
las ruinas sin ningún percance y disfrutar de la compañía y amabilidad de los
jordanos.