domingo, 21 de julio de 2013

POLINESIA FRANCESA

POLINESIA FRANCESA

¿Polinesia Francesa? ... Agua turquesa, bungalows sobre el agua, coral y peces
Esta imagen se puede ver desde la ventanilla del avión.


La Polinesia Francesa son 118 islas situadas en el Oceáno Pacífico. Forman parte de las islas polinésicas situadas en el triángulo formado por Nueva Zelanda, Hawái e Isla de Pascua. Sus islas están repartidas en archipiélagos: Archipiélago de las Islas Sociedad, Archipiélago de las Islas Marquesas, Archipiélago de las islas Tuamotu, Archipiélago de las Gambier y las Australes. La extensión que ocupan todas ellas juntas llega a ser tan amplio como toda Europa. Por lo que el principal transporte es el avión, aunque si se tiene tiempo también se pueden recorrer en barco.

Cascadas y bosques como este también se encuentran en Polinesia.
 Raiatea.
Este país es conocido mundialmente por sus aguas turquesas y cristalinas y los peces de colores que habitan en ellas. Pero es mucho más que eso,  poseen una riqueza cultural basada en la creación artística, la música, los espectáculos y las danzas. Todo esto formaba parte de actos religiosos que se han transmitido por tradición oral. Además su gente suele ser amigable y ayuda en todo lo que puede. Respecto a la naturaleza, Polinesia no solo es sinónimo a “agua”, sino que posee montañas y senderos preciosos.

Algunas playas son privadas de hoteles, pero siempre puedes
pasar como un cliente...
Playa privada del hotel Les Tipaniers, Moorea.

Estas tierras pertenecían a los polinesios hasta que en 1880 que fue colonizada por los franceses. Desde entonces están bajo la soberanía francesa. Sus habitantes polinésicos intentan conservar su cultura y lenguaje (tahitiano), aunque resulta una tarea complicada. En la escuela se enseña el idioma oficial, el francés, y únicamente los niños aprenden algunas palabras en tahitiano. De esta manera, los niños solamente aprenden el tahitiano de los padres…

Gracias al billete de One World hemos podido llegar a este país sin arruinarnos… Debido a su gran extensión, nos tuvimos que conformar con visitar únicamente algunas islas del Archipiélago de las Islas de la Sociedad: Tahiti (su isla principal y donde se encuentra la capital), Moorea, Huahine, Raiatea y Bora-Bora.  La decisión de  las islas las basamos principalmente en el coste de la estancia.

Depende del hotel donde te alojes,
te pueden dar la bienvenida de esta forma...
Quien nos conocéis, sabéis que esto no era para nosotros...
Debido al “retraso” acumulado que hemos tenido viajando pudimos dedicar 10 días a todas sus islas. Así que para no perder tiempo en los traslados decidimos comprar un pase aéreo con la compañía Air Tahiti. Hay diferentes tipos de pases, dependiendo de los archipiélagos y las islas que uno quiera visitar. Si alguien no tiene prisa y quiere viajar de forma económica, también se puede ir comprando billetes de barco (no hay todos los días) o bien hacer auto-stop en embarcaciones privadas a cambio de ayudar en tareas de mantenimiento y del día a día.
Para moverse en el interior de las islas existen furgonetas o bien taxis, aunque estos últimos son caros. Nosotros nos movimos en todas sus islas haciendo autostop: es seguro y no estuvimos más de 5 minutos  para que nos recogieran.

Su moneda es el franco del pacífico (CPF) y su cambio respecto al euro es fijo: 1€=119,33 CPF. A pesar de ser un país caro, su comida (tanto en supermercados como en restaurantes locales) son asequibles: comidas en roulottes se encuentran desde 900 CPF, y alimentos base como el pan (baguette 53 CPF) y la leche (100 CPF) son fijos. Nosotros para ahorrar dinero comprábamos comida en los supermercados (en todas las islas encuentras y los precios son similares) y cocinábamos nuestros “deliciosos” menús.

En Julio se celebra el Festival Heiva. Es el festival de cánticos y bailes más famoso de Polinesia.
Cada año compiten las mejores escuelas de danza de los cinco archipiélagos durante varias semanas. Cada grupo presenta dos representaciones: una de canto (himene) y otra de danza (otea).
Festival Heiva en Bora Bora.


Sobre el alojamiento existe una gran variedad de tipo: desde los carísimos y lujosos bungalows sobre el agua (desde 400 €/noche) hasta las pensiones (precio varía según la isla). Nosotros hicimos couchsurfing en Tahiti y Moorea, en el resto cogimos pensiones. La que más gratamente nos sorprendió fue la Pension Manava en Raiatea que consistía en un bungalow con baño propio, cocina y wifi por tan solo 46 €/noche.


Si miras las playas, ves cientos de estos simpáticos cangrejos.
Cangrejo hermitaño.
Finalmente, decir que nuestra estancia aquí cumplió nuestras expectativas, sobre todo las islas de Moorea y Bora Bora. A pesar de ello, nos gustaría remarcar que las islas más conocidas de este país no son necesariamente las más espectaculares. Durante nuestra estancia allí hablamos con diferentes residentes y todos ellos nos aconsejaron por sus playas otras islas menos conocidas como la Isla Maupiti en el archipielágo de las Islas de la Sociedad y alguna isla del archipiélago Tuamotu. Nosotros no pudimos modificar nuestros destinos y ver estas islas, pero no dudamos que deben ser geniales…

Atardecer en Bora Bora.
Aqui os dejamos una muestra de el Festival Heiva, que tuvimos la suerte de poder ver en Bora Bora. Es el festival de canto y danzas más importante de la Polinesia Francesa. Cada año, en Julio, las mejores escuelas de danza de los cinco archipiélagos compiten durante semanas. Cada escuela hace dos representaciones: una de canto (himene) y otra de danza (otea). 


sábado, 20 de julio de 2013

NZ-IN: AUCKLAND

Del 10 al 14 de Juny 2013   

                             
AUCKLAND

Vistes del centre d'Auckland des del Mount Eden.


Pel matí ben d’hora ens vam apropar a casa dels nostres propers couchsurfers: en Barry i la Tomo, una parella kiwi-nipona. La Tomo és d’una de les regions més boniques del Japó: les paradisíaques illes d’Okinawa. Tenen un gatet anomenat Kotaro, que vol dir tigre en japonès.

El primer día a Auckland vam començar a descobrir el seu paratge volcànic...
Un dels tres cons volcànics que formen el One Tree Hill, Auckland.
Vam esmorzar plegats i en Barry va marxar a treballar a una escola d’on n’és el director. Durant els 5 dies que vam compartir ens va explicar un munt de coses de la feina, li encanta. Havent esmorzat ens vam posar a netejar i aspirar la furgo per tornar-la ben neta tal i com s’exigia en el contracte. La Tomo ens va facilitar tot el necessari.

Un cop tornada la furgo va començar el nostre calvari particular amb l’empresa Wicked que avui en dia encara arrosseguem... Si algú està interessat en què ha passat només cal que ens ho demani, no ho explicarem aquí perquè és massa llarg. El moment en què ens trobem ara és una reclamació per frau. És una empresa que ofereix preus interessants però que pot fer perdre molts diners fins i tot si no es té cap incident. La raó és que ells retiren la fiança del compte (altres empreses només bloquegen els diners). Al retirar els diners s’aplica la taxa de canvi €-NZD del dia. En el moment del retorn es torna a aplicar. En el nostre cas el canvi ens va fer perdre uns 200€. Però això només es el principi... Ja diem que si algú vol més detalls que ens els demani.

Obelisc en homenatge als maoris.
One Tree Hill.
Auckland està, literalment, a sobre i envoltada d’un munt de cons volcànics inactius. Des del cim de molts d’ells es tenen bones vistes de la ciutat. El primer que vam visitar després de deixar la caravana va ser el parc One Tree Hill, que va ser la fortalesa maorí més important degut a les vistes de 360º que hi ha des del cim. A dalt de tot hi ha un obelisc, una escultura en homenatge als maorís.

L’endemà vam sortir cap a les 09:00 del matí i vam fer el nostre primer recorregut a peu fins la ciutat: uns 12km (només anada). El vam fer en unes dues hores i mitja i així ho vam fer cada dia. Ja us podeu imaginar com és de car el transport urbà a Auckland!

Vam anar al Dover Myer Robinson park, un parc al costat del port de mercaderies de la ciutat on també hi ha un jardí de roses força gran que florit deu ser ben bonic. També hi ha unes bones vistes del CBD, per nosaltres les millors, lamentablement aquell dia ens vam oblidar la càmera a casa i no en tenim fotos... Com que la tornada ens ocupava unes dues hores vam tornar per arribar a l’hora de sopar (a les 17:30!). Aquell dia vam fer la compra de fruita més barata del viatge: uns 5 o 6 kg per 1NZD!! Això sí, ens l’havíem de menjar ja.
Un dels sopars compartits amb el Barry y la Tomo.


Després de sopar en Barry ens va dir que faríem sessió de cine: un curt d’uns 15 minuts en el que ell és el protagonista i representa un “típic” kiwi i els seus problemes amb l’administració local. Ens vam fer un bon tip de riure! Aquí us deixem l’enllaç per si hi voleu donar un cop d’ull. És en anglès i japonès ja que el van gravar uns amics de la Tomo: http://vimeo.com/30570703



L’endemà vam anar al centre de la ciutat. S’assembla prou als CBD de les ciutats australianes amb carrers amplis i animats, edificis alts, algunes escultures, centres comercials i restaurants. Amb la diferència de que és més petit. Nosaltres només en destaquem per veure de passada la catedral de St Patrick. També vam fer un passeig pel port (Wynyard wharf) on vam veure iots i velers i vam caminar per zones de vianants.

Un lloc ideal per pendre el sol!! Però el día era fred i tapat.
Wynyard Wharf, Auckland.

De tornada cap a casa en Barri i la Tomo vam passar per l’Albert Park que conté la universitat d’Auckland. Baixant pel carrer Princess, a mà esquerra queden unes cases antigues (de mercaders) i uns metres més avall la University Clock Tower, una torre blanca amb un rellotge. Segons la guia és la joia arquitectònica de la ciutat, per nosaltres no n’hi ha per tant.

El deliciós sopar japonès que ens va preparar la Tomo.
Aquella nit va tocar sopar català i els ous al niu van tornar a ser el plat estrella, tot i que les truites que va fer la Raquel també van ser molt aclamades. Cada ni t vam tenir sopar temàtic: kiwi, nipó i catanyol. Vam fer de cada nit una festa culinària!

L’endemà vam anar al Mount Eden, el con volcànic més alt d’Auckland (196m). S’hi pot accedir des de diversos camins i les vistes des de dalt són genials si no hi ha núvols. El cràter simètric de 50 metres de profunditat és molt sagrat pels maorís i està tancat al públic però es pot passejar per la resta de la muntanya tranquil·lament.

Aquell dia el temps era bastant dolent i vam decidir tornar cap a casa just després de veure el volcà. Al final vam arribar a casa que feia sol, però tenint en compte que per anar al centre teníem unes dues hores a peu vam decidir quedar-nos i aprofitar per feina endarrerida.

Com heu vist Nova Zelanda es sinònim de naturalesa,
ja sigui a la muntanya, a la costa o a la ciutat.
Park Cornwall, Auckland.
Després de sopar en Barri i la Tomo ens van portar a veure un mercat nocturn local setmanal i van comprar xurros que després vam compartir mirant a la tele l’últim episodi de la temporada d’una sèrie de Nova Zelanda d’èxit nacional.

L’endemà ja no vam anar al centre ja que teníem l’avió cap a Tahití a les 17:00 de la tarda, cosa que volia dir sortir de casa cap a les 2. Vam esmorzar amb en Barri per acomiadar-nos. També vam jugar una estona amb en Kotaro, el seu gat, que molts dies estava amb nosaltres si arribàvem els primers a casa. La Tomo ens va fer el gran favor de portar-nos a l’aeroport a la tarda. Són una gran parella i esperem que tinguin sort en els seus plans de futur, que són molt bonics! També esperem que ens vinguin a veure quan vagin cap a Europa aquest any o l’altre. Moltes gràcies nois!

Marxem a la Polinèsia Francesa!!!

viernes, 19 de julio de 2013

NZ-IN: CABO REINGA, BAY OF ISLANDS Y WHANGAREI

8 y 9 de Junio 2013


CABO REINGA,  BAY  OF ISLANDS Y WHANGAREI

 
Aunque parezca la parte más al norte del país, no lo es...
Faro del Cabo Reinga.
Ruta realizada:
08/06/2013: Del cámping DOC Ratae North Side a la península de KariKari, en una zona de descanso antes de llegar a la SH10: 344 km.
09/06/2013: Del área de descanso en la península Karikari a Onehunga (Auckland): 390km

¿A quién veis? Buscar entre los granos de arena...
Te Paki Giant Sands Dunas.


Vistas del mar de Tasmania desde el Cabo Reinga.
A pesar de que Cabo Reinga había peligrado ir en varias ocasiones a lo largo de nuestro viaje en Nueva Zelanda, por fin  nos encontrábamos en las puertas. Queríamos poder visitarlo sin masas de personas, por este motivo madrugamos bastante. Decidimos ir primero al punto más norte, al faro, y de vuelta ir parando. La carretera es pesada, con curvas, subidas y bajadas. El paisaje es monótono, montañas de prados, aunque cuando se está llegando se cambia por un bosque de kauris. Otra opción es ir por la 90 Miles Beach, en la cara oeste del Cabo Reinga. Está permitido conducir en ella, toda recta, sin curvas ni desnivel. ¡Se permite ir hasta 100 km/h! Increible…

Aire y frío en la punta norte de Nueva Zelanda.
Faro del Cabo Reinga.
Fuimos los primero en llegar, el aparcamiento estaba vacío, ¡teníamos el faro para nosotros! Hicimos el pequeño sendero hacia el faro, allí fuimos leyendo diferentes paneles de información y entendiendo el significado de este lugar para los maoríes. Es un lugar sagrado para ellos ya que representa el punto desde donde las almas de los fallecidos saltan y emprenden su viaje hacia el hogar espiritual. Si se mira abajo, en los acantilados, se puede ver un único árbol que se encuentra en un promontorio. Es el árbol Pohutukawa de 800 años, los maoríes creen que las almas se deslizan por sus raíces.

Desde el faro te puedes sentir en el fin  del mundo. Las aguas de mar de Tasmania se juntan con las del océano Pacífico y se dice que en días de tormenta se llegan a formar olas de más de 10 metros de altura. Aunque aparentemente este lugar parece el punto más norte de Nueva Zelanda, no es así. Son los acantalidos de Surville, unos kilómetros más al este. Desde aquí salen diversos senderos de horas de duración, pero nosotros no nos animamos a realizar ninguno.

Es dificil de imaginar unas dunas tan gigantes
 y en medio de un paraje tan verde como el de Nueva Zelanda.
Te Paki Giant Sands Dunas.
Nos dirigimos en coche a la bahía de Toputupotu, donde estuvimos caminando por su playa un rato. Aquí se encuentra un camping del DOC, pero es de pago.

Después de ello, comenzamos el camino de vuelta, y nos paramos en Te Paki Giant Sands Dunes. Tal y como dice su nombre, son unas dunas gigantes de arena en medio de los montañas. ¿Qué hace un desierto de arena en medio de una zona verde?  Nosotros aún nos lo seguimos preguntando… Estuvimos deslizándonos por sus inclinadas dunas y disfrutando como niños entre tanta arena. Después de tanto correr y saltar, tuvimos hambre. Con lo que decidimos hacer nuestro picnic en el aparcamiento mismo.

Siempre hay un "niño" dentro nuestro...
Te Paki Giant Sands Dunas.

Continuamos nuestra vuelta por estas tierras. No nos podíamos marchar sin ver la 90 Miles Beach, así que hicimos una parada aquí. Descubrimos que está permitido conducir por esta playa hasta el norte ya sea con 4x4 como con coche. Aquí vimos como diferentes tipos de gaviotas se alimentaban en las orillas del mar.

Nunca imaginmos que podríamos entrar hasta la orilla misma
en una playa y, menos aún,  con esta furgoneta.
Ninety Miles Beach.
Para acabar la tarde, llegamos hasta la Península de KariKari. Esta área tiene forma rectangular y se caracteriza por tener playas bonitas dirigidas al norte, al este y al oeste. Nosotros vistamos dos de ellas: Matai Beach y Rangiputa. Son líneas de arena blanca con aguas cristalinas, aunque nosotros no pudimos contemplarlas en su máximo esplendor porque el cielo se cubrió de nubes. 

Antes de salir de esta península (muy cerca de la carretera SH10) vimos un área de descanso y picnic, donde decidimos pasar la noche.


¿Cómo estará esta playa en verano? Arena blanca y agua cristalina...
Matai Bay, Península de KariKari

El día siguiente nos levantamos con el cielo nublado y lloviendo. Desconocíamos el tiempo previsto esos días, decidimos preguntarlo en Bay of Island, nuestro siguiente destino. Esta área se encuentra en la costa este, y es uno de los lugares más turísticos de Nueva Zelanda. Aquí se puede ver toda la costa de aguas turquesa salpicada con islas vírgenes… Para contemplar toda su naturaleza, lo ideal es contratar un circuito en barco... Pero nosotros nos conformamos con sus aguas y ver sus islas más cercanas a la costa desde la playa. Llegamos a la localidad de Waitangi por la mañana. Antes de entrar al centro, visitamos las cascadas de Haruru que tienen forma de herradura (muy ancha, curvada, pero no muy alta). 

Cascada de Haruharu, Waitangi
Cuando llegamos al centro de Paihia las vistas nos decepcionaron… Estaba nublado y sus aguas e islas no parecían nada del otro mundo. Nos acercamos al i-Site para preguntar un poco por donde podíamos caminar para obtener buenas vistas. “Solo esperar que las nubes marchen en una hora y desde el mismo puerto podréis caminar hasta la playa” nos dijeron… ¿Cómo podían decirnos tan seguros que el sol saldría si estaba todo negro?



Aunque no se aprecia bien el color verde del islote,
esto es lo que se puede ver desde la costa de la famosa Bay of Islands.
Aprovechamos para informar sobre el kauri caído que habíamos encontrado hacía 2 días. Y decidimos ponernos al día con el internet en la biblioteca (hay wifi gratis afuera) hasta que mejorara el día. Y al cabo de una hora, más o menos, el sol nos calentaba y nos mostró las aguas turquesas y el verde de las islas cercanas a la costa. Las vistas eran bonitas pero no tan espectaculares como esperábamos… quizás en barco hubiéramos podido disfrutar más esa zona, pero las excursiones eran carísimas.


Trepar, gatear, saltar... todo un sinfín de malabares
tuvimos que hacer en la cueva Ivi. Whangarei.
Continuamos nuestra vuelta hacia Auckland, por la costa este. Paramos unos kilómetros antes de llegar a Whangarei para ver sus cascadas. Se pueden ver en un corto sendero de un kilómetro. El otro lugar que visitamos fueron las Cuevas Abbey. Se encuentran a 4km al este de la ciudad y son 3 cavernas o cuevas, no explotadas como atracción turística, con sus estalactitas y estalagmitas y llenas de luciérnagas. Es importante pasar primero por el i-site donde te facilitan un pequeño mapa y sobretodo llevar un buen calzado (resbala muchísimo) y un frontal. También tienes que estar preparado a mojarte, ya que hay zonas de las cuevas inundadas de agua que puede llegarte por encima de las rodillas. Nosotros teníamos el mapa, la linterna, botas de montaña, pero no fuimos preparados para mojarnos. Esto hizo que no pudiéramos explorar parte de las cuevas. Accedimos a las tres (Organ cave, Middle cave e Ivi cave) pero la que nos fue más “sencilla” de explorar (por la cantidad de agua) fue la cueva Ivi. En esta pudimos caminar unos metros adentro. Está marcada con un cordel para no perderse entre sus pasillos y fue interesante pasar haciendo malabarismos por cierta zona… ¡El principal peligro que corrimos fue mojarnos! El único momento crítico que pasamos fue al salir de la cueva, ya que Marc resbaló en las rocas perdiendo el equilibrio y cayendo de espalda… por suerte pude para su bajada, porque si no hubiera acabado mal (era una caída de unos metros llena de rocas).

Después del susto, continuamos nuestra ruta hacía Auckland. Los 34 días en la furgoneta llegaban a su fin… y nuestra ruta por Nueva Zelanda también.


Pasamos nuestra última noche en la furgoneta en una calle de Auckland, en el barrio residencial de nuestro siguientes couchsurfers.

Vistas de Whangarei desde un mirador.